“La educación no nos da la felicidad, tampoco la libertad. No somos felices sólo por ser libres -en caso de serlo- o por tener educación -si fuimos educados-, sino porque la educación puede ser el medio para darnos cuenta de que somos felices. Nos abre los ojos, los oídos… nos enseña donde están ocultos los deleites. Nos convence de que sólo hay una libertad que importa, la de la mente. Nos brinda la confianza para recorrer el camino que nos ofrece nuestra mente educada.”






